La nueva serie de Harry Potter de HBO vuelve a quedar en medio de la controversia por las posturas de J.K. Rowling sobre identidad de género, luego de que dos directoras revelaran públicamente que rechazaron la oportunidad de participar en la producción.
Ally Pankiw, quien ha dirigido episodios de Black Mirror y The Great, publicó en Instagram una conversación que sostuvo con uno de sus representantes en abril, cuando le preguntaron si estaría interesada en dirigir Harry Potter.
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La respuesta fue un contundente rechazo. Posteriormente, Pankiw explicó públicamente que para ella era sencillo negarse a participar en un proyecto que, desde su perspectiva, contribuye económicamente a una figura cuyas posiciones considera transfóbicas.
La publicación provocó que otra directora revelara una experiencia similar.
Kate Herron, quien ha trabajado en Loki, Sex Education y Doctor Who, respondió que también había sido contactada para participar en Harry Potter. Según explicó, recibió la propuesta en dos ocasiones y en ambas dejó claro que su respuesta continuaría siendo negativa.
El rechazo está directamente relacionado con la controversia que J.K. Rowling mantiene desde hace años por sus declaraciones sobre sexo biológico, identidad de género y derechos de las personas trans. Rowling rechaza que sus posiciones sean caracterizadas como transfóbicas, mientras activistas y diversas figuras públicas sostienen lo contrario.
La polémica acompaña a la producción prácticamente desde que fue anunciada. Rowling participa como productora ejecutiva de la nueva adaptación televisiva de sus libros, por lo que para quienes cuestionan sus posiciones existe una diferencia entre consumir una obra ya existente y colaborar profesionalmente en una nueva producción vinculada directamente con la escritora.
Otros integrantes de la industria han tomado una decisión diferente: participar en la serie y, al mismo tiempo, manifestar públicamente que no comparten determinadas posiciones de Rowling.
La decisión de Pankiw y Herron vuelve a colocar sobre la mesa una discusión que lleva años acompañando al universo de Harry Potter: hasta qué punto es posible separar una obra cultural de las posiciones públicas de su creadora y qué responsabilidad consideran tener quienes deciden trabajar en nuevas producciones relacionadas con ella.