En Oaxaca, donde una parte importante de la población habla una lengua originaria, las señales en carreteras y calles siguen escritas únicamente en español. Esa práctica, cotidiana y extendida, deja fuera a miles de personas al momento de orientarse, identificar destinos o atender indicaciones básicas en la vía pública.
La señalética cumple funciones esenciales: informa sobre rutas, distancias, servicios, destinos turísticos y advertencias. Su diseño colores, símbolos y textos está pensado para guiar y prevenir riesgos. Sin embargo, cuando el mensaje no está en la lengua de quienes habitan el territorio, su utilidad se reduce.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indican que el 26.3% de la población en Oaxaca se reconoce como indígena, mientras que el 31.2% habla alguna lengua originaria. En el estado conviven al menos 16 pueblos originarios, lo que convierte al territorio en uno de los más diversos del país en términos lingüísticos.
En este contexto, se plantea incorporar traducciones en lenguas originarias dentro de la señalización vial: nombres de comunidades, rutas, indicaciones y avisos. La propuesta busca que la información en carreteras y caminos sea comprensible para quienes viven en estas regiones, además de fortalecer la presencia pública de las lenguas indígenas.
El planteamiento incluye solicitar a la Secretaría de Interculturalidad, Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas que gestione, ante instancias federales y estatales encargadas de infraestructura carretera, la colocación de señalética bilingüe en zonas con presencia indígena.
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