En Oaxaca, miles de niñas siguen creciendo con una ruta marcada antes de tiempo: dejar la escuela y asumir una vida en pareja siendo menores de edad. Aunque la ley lo prohíbe, la práctica continúa presente en distintas regiones.
La Secretaría de las Mujeres lanzó la campaña “Matrimonio infantil no es cultura, es violencia”, una estrategia difundida en plataformas digitales que pone el foco en una realidad incómoda: estas uniones persisten y, en muchos casos, se justifican bajo el argumento de usos y costumbres.
La titular de la dependencia, Rogelia González Luis, advirtió que la normalización de estas prácticas complica su erradicación, por lo que resulta necesario abrir la conversación y llevar información directa a las comunidades.
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Los datos reflejan la dimensión del problema. En Oaxaca, el 39 por ciento de las mujeres se casó o se unió antes de cumplir 18 años. Detrás de esa cifra hay historias de abandono escolar, ya que al menos el 16 por ciento de las adolescentes en esta situación deja sus estudios.
La concentración de estos casos se ubica principalmente en zonas con alta población indígena, donde factores sociales y económicos siguen empujando a las uniones tempranas. Frente a este panorama, en 2024 se impulsó la creación de una comisión estatal enfocada en eliminar los matrimonios y uniones infantiles, aunque los resultados aún enfrentan resistencia en territorio.
La campaña se difunde en el marco del Día del Niño, con materiales que explican las consecuencias de estas prácticas en la vida de niñas y adolescentes, desde la salud hasta su autonomía.
El debate queda abierto: entre la tradición y los derechos, el reto sigue siendo romper inercias que afectan directamente el futuro de miles de niñas en el estado.