Durante la comparecencia del secretario de Culturas y Artes de Oaxaca, Flavio Sosa Villavicencio, ante la LXVI Legislatura, la diputada Irma Pineda puso sobre la mesa una crítica directa al modelo cultural que se expone en el informe oficial. Desde tribuna, reconoció la diversidad cultural que distingue a Oaxaca, pero advirtió que esa riqueza no se refleja en condiciones dignas para quienes sostienen la vida cultural del estado.
Artistas, personas artesanas, promotoras y promotores culturales, colectivos comunitarios y creadoras independientes —dijo— continúan enfrentando precarización laboral, ausencia de seguridad social y apoyos discontinuos. A ello se suma la concentración del presupuesto en eventos aislados, principalmente en la capital, mientras amplias regiones permanecen al margen de una política sostenida.
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Pineda cuestionó que, pese a la enumeración de festivales y programas, no se observe una estrategia cultural de largo alcance, con metas medibles y mecanismos de evaluación que permitan conocer su impacto real en comunidades, pueblos originarios y personas creadoras. También señaló la falta de claridad sobre cómo se garantiza el acceso equitativo a la cultura en las ocho regiones del estado, donde muchas comunidades carecen de infraestructura, acompañamiento técnico y recursos para fortalecer expresiones artísticas y lingüísticas propias.
En materia de patrimonio, la legisladora alertó sobre la ausencia de una estrategia firme para su protección y transmisión, así como para prevenir el saqueo, la apropiación indebida, la folklorización y el uso comercial sin consentimiento de los pueblos. En ese mismo tono, cuestionó por qué no se ha concretado el cambio de nombre del Museo de los Pintores Oaxaqueños a Museo de la Plástica Oaxaqueña, una demanda impulsada por artistas plásticas del estado.
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La diputada también preguntó cómo se distribuyen los recursos públicos destinados a cultura y artes, bajo qué criterios de equidad territorial, comunitaria y de género, y qué acciones concretas se aplican para dignificar el trabajo cultural. Además, planteó la necesidad de coordinación con instancias federales como la Secretaría de Cultura, el INPI, el IMPI e INDAUTOR para ampliar el alcance de la protección patrimonial.
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“La cultura no puede quedarse en discursos ni en eventos”, remarcó Irma Pineda al cerrar su intervención. Subrayó que requiere planeación, presupuesto suficiente, participación comunitaria y rendición de cuentas, con los pueblos y las personas creadoras en el centro de cualquier política pública.