En un estado donde muchas aulas han esperado años por mantenimiento o equipo básico, el 2025 cerró con una inversión superior a los 707 millones de pesos destinada a construir, rehabilitar y equipar espacios educativos.
Durante su comparecencia ante la LXVI Legislatura local, el director del Instituto Oaxaqueño Constructor de Infraestructura Educativa (Iocied), Alejandro López Jarquín, informó que los recursos permitieron intervenir planteles de nivel básico, medio superior y superior, con impacto directo en más de 86 mil estudiantes.
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El informe detalla la ejecución de 384 obras civiles que concentraron 546.7 millones de pesos, junto con 321 acciones de equipamiento por 160.7 millones. La cobertura alcanzó a 327 municipios —más de la mitad del estado— con mayor presencia en Valles Centrales, Mixteca, Costa y Sierra Sur, regiones donde las condiciones geográficas suelen encarecer y retrasar la infraestructura.
En educación básica se desarrollaron 279 obras con una inversión superior a los 302 millones de pesos. El nivel medio superior registró 89 intervenciones por 145.6 millones, mientras que el superior sumó 16 proyectos con 99 millones, orientados a mejorar entornos de aprendizaje y ampliar la capacidad escolar.
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Uno de los movimientos más visibles ocurrió en bachilleratos, donde se entregaron 3 mil 500 computadoras a 302 planteles. La inversión, cercana a los 59.5 millones de pesos, amplía el acceso a herramientas digitales para más de 84 mil jóvenes, un factor cada vez más determinante para reducir brechas educativas, especialmente en comunidades alejadas.
También se autorizó una bolsa de 179.8 millones de pesos para atender 20 instituciones de nivel superior. Entre ellas figuran la Universidad Tecnológica de la Sierra Sur y el arranque del primer edificio de la Universidad Intercultural del Pueblo en Soledad Etla, proyectos que apuntan a fortalecer la formación profesional con identidad regional.
En coordinación con la federación avanzan iniciativas como la Afrouniversidad Politécnica Intercultural de Santa María Cortijo y la Universidad Politécnica y Tecnológica del Istmo de Tehuantepec, enfocadas en ampliar la oferta educativa desde perspectivas comunitarias e interculturales.
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El Iocied reportó además que las 705 acciones contratadas se concluirán dentro de los plazos establecidos. La infraestructura escolar —más allá de cifras— suele traducirse en techos seguros, laboratorios funcionales y espacios dignos que influyen directamente en la permanencia estudiantil.
Cuando una escuela mejora, también lo hace la vida cotidiana de su comunidad: hay más oportunidades, menos traslados y mayores posibilidades de que niñas, niños y jóvenes permanezcan en las aulas.