El Zรณcalo de Oaxaca volviรณ a quedar vacรญo, pero no limpio. Tras retirarse los maestros de la Secciรณn 22 de la CNTE, el centro histรณrico exhibiรณ el rastro del plantรณn: bolsas repletas de basura, botellas de agua y refresco tiradas, cartones hรบmedos y restos de lo que fue su estancia durante tres dรญas consecutivos.
Los desechos se concentraron en el primer cuadro de la ciudad y se extendieron hasta los arcos del Palacio de Gobierno. Cartones usados como cobijas improvisadas quedaron abandonados sobre el piso, a la espera de que alguien mรกs se hiciera cargo de levantarlos.
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Mientras los docentes se retiraban, la molestia ciudadana se hizo audible. โAdemรกs de flojos, cochinosโ, reclamรณ una mujer que cruzaba el Zรณcalo y observaba el estado en que fue dejado el espacio pรบblico.
El escenario volviรณ a abrir el debate sobre el uso del centro histรณrico como sede de protestas prolongadas y el impacto directo que estas acciones tienen en la imagen urbana y en la convivencia diaria. Minutos despuรฉs del retiro, se preveรญa el ingreso de personal de limpia del Ayuntamiento de Oaxaca de Juรกrez para recoger la basura que no recogieron quienes la generaron.
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