El saneamiento de los ríos Atoyac y Salado vuelve a colocarse en la agenda pública. El gobierno estatal anunció una inversión de 800 millones de pesos para el periodo 2026–2028, enfocada en contener la contaminación que durante años ha caracterizado a ambos afluentes.
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El plan contempla la construcción de colectores marginales y plantas de tratamiento de aguas residuales, infraestructura orientada a interceptar descargas y reducir el flujo de aguas negras que llega a los ríos.
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De acuerdo con la Comisión Estatal del Agua para el Bienestar, se proyecta intervenir más de 12 mil kilómetros de colectores y atender 23 puntos de descarga en el río Salado —en ambas márgenes— y en la margen izquierda del Atoyac.
En el balance presentado, también se informó que en los primeros tres años de la actual administración se han destinado alrededor de 361 millones de pesos a estas tareas. Como parte de esos trabajos, se construyeron cuatro plantas tratadoras; tres ya operan y una más, ubicada en Huitzo, se encuentra próxima a entrar en funcionamiento.
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A esto se suman poco más de 17 kilómetros de colectores intervenidos y 35 descargas interceptadas hasta el momento.
El anuncio plantea una inversión acumulada que superaría los mil 161 millones de pesos al cierre del sexenio. Sin embargo, el punto de fondo sigue siendo el mismo: detener las descargas irregulares y sostener la operación de la infraestructura.
El rescate de los ríos no se mide en cifras, se juega en la capacidad de que el agua deje de ser un problema cotidiano para las comunidades que viven a su alrededor.